Autor: Alberto Sato Profesor emérito UDP
Columnas de Opinión: El Helicoide de Caracas y la memoria
Columnas de Opinión: El Helicoide de Caracas y la memoria E I vicariato venezolano decidió desalojar la prisión del Helicoide para convertir el edificio en un centro cultural y recreativo.
Su construcción, lograda por una extraordinaria creación del arquitecto Jorge Romero Gutiérrez "Yoyo" -junto con Pedro Neuberger y Dirk Bornhorst-, se inició en 1956 en el cruce del eje principal del valle de Caracas con otro valle secundario orientado hacia el sudoeste, pero de gran densidad de población. Su estrategia urbana integradora, a través de un núcleo empresarial y comercial, fue notable. Además, desde una arista más arquitectónica -y anticipadamente ambientalista-, el edificio no demolería el cerro situado en esa intersección, denominado premonitoriamente "La roca Tarpeya", sino que se lo tallaría en espiral.
El proyecto de 100.000 m2 incluía en su coronamiento una de las primeras cúpulas geodésicas del diseñador norteamericano Buckminster Fuller; dispondría además de un ascensor funicular y rampas de doble vía para automóviles con acceso directo a tiendas y servicios tipo drive-in. La espectacularidad del proyecto incluso llamó la atención de los curadores del MoMa de Nueva York. Pero la caída de la dictadura de Pérez Jiménez en 1958 contribuyó al quiebre de este colosal "emprendimiento", que fue confundido como obra pública del régimen y, como tal, olvidada y en riesgo de demolición.
Existieron intentos vanos de recuperar la obra como centro cultural, biblioteca y centro ecológico, pero ninguno logró vencer la sentencia expresada por el Yoyo, tras haber quebrado porque el dinero había salido de sus bolsillos: "nadie podrá hacerle nada porque está maldito". En 1984, la estructura fue convertida en sede del Servicio de Inteligencia y Prevención, y en 2010, Hugo Chávez la convirtió en prisión, con lo que se transformó en centro de detención de opositores y disidentes políticos, y así en uno de los centros de represión más ignominiosos de la historia contemporánea continental. Hoy se le ha ordenado al vicariato que al menos liberen a los presos y den la apariencia de civilizados. Entonces surgió la idea de convertir al Helicoide en centro cultural y recreativo, creyendo que así se podrá borrar tanta ignominia. Doble error: pensar que tras una máscara de cultura pueden borrar 16 años de terror; y segundo, olvidar la maldición del Yoyo.
Los exdecanos de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela, con el apoyo unánime del Consejo de Facultad, propusieron recientemente preservar el edificio como memoria histórica y declararlo Patrimonio por la Unesco, como lo fue Robben Island para Nelson Mandela y la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) en Buenos Aires.
Así, será un permanente recordatorio de lo que no se debe hacer para gobernar y un respetuoso tributo a la arquitectura del Yoyo. "Es un error pensar que tras una máscara de cultura pueden borrar 16 años de terror". Autor: Alberto Sato Profesor emérito UDP. "Es un error pensar que tras una máscara de cultura pueden borrar 16 años de terror".