Entrevista con Diario Longino: Francisco Javier Errázuriz Ovalle: "Nuestro interés es desarrollar los proyectos con la región y la gente de Tarapacá"
Entrevista con Diario Longino: Francisco Javier Errázuriz Ovalle: "Nuestro interés es desarrollar los proyectos con la región y la gente de Tarapacá" En una región marcada por su vocación minera, su potencial energético, su ubicación estratégica y una comunidad que espera mayores oportunidades laborales, el Grupo Errázuriz vuelve a instalarse en el debate público con una señal concreta: la entrada en operación de TANA, la nueva faena vinculada a la producción de yodo en el sector de Pisagua.
Francisco Javier Errázuriz Ovalle, presidente del Grupo Errázuriz, llegó hasta la región de Tarapacá para informar el avance de este proyecto, reunirse con actores regionales y reafirmar una mirada que, según plantea, ha sido permanente en las distintas operaciones del grupo: contratar trabajadores locales, fortalecer capacidades regionales y generar desarrollo donde se emplazan las faenas.
En esta entrevista, Errázuriz aborda el presente de TANA, el impacto laboral en Pozo Almonte, Huara, Pisagua, Alto Hospicio e Iquique; el rol de la minería en la creación de empleo; la importancia de creer en el talento regional; los desafíos de la energía fotovoltaica; el uso de inteligencia artificial en los procesos productivos; y su visión sobre la necesidad de que el Estado actúe como un colaborador del desarrollo privado y no como una barrera para la inversión.
Desde una mirada optimista, aunque no exenta de críticas al exceso de burocracia, el empresario sostiene que Tarapacá tiene condiciones excepcionales para crecer, diversificar su matriz productiva y convertirse en un polo de oportunidades si logra aprovechar mejor su territorio, su radiación solar, su capital humano y su capacidad de innovación. -¿ Qué lo trae nuevamente a la Región de Tarapacá? Me trae a la Región de Tarapacá el inicio de las faenas de TANA, la ex compañía Bullmine, que ya empezó a funcionar y a producir. Esta es nuestra quinta operación en la región y representa un paso muy importante dentro del desarrollo que venimos impulsando hace años en Tarapacá. TANA ya está operando y eso para nosotros es muy relevante, porque no se trata solo de una planta o de una inversión minera.
Se trata también de empleo, de actividad económica y de una oportunidad concreta para que más personas de la región puedan incorporarse al trabajo productivo. -Hace un tiempo Diario Longino publicó el proceso de reclutamiento para TANA en Pozo Almonte, bajo el titular "Hay pega", por la gran cantidad de personas que llegó a postular. ¿ En qué etapa se encuentra hoy ese proceso? Ese proceso ya terminó en su momento y se reclutó gente. Hoy día tenemos más de 300 personas trabajando en las faenas y se están agregando unas 200 más durante estos días, especialmente para iniciar labores vinculadas al riego de las pilas de mineral. Por lo tanto, será una faena que tendrá más de 550 personas trabajando en el sector de Pisagua. Eso es muy importante, porque la gracia de nuestras operaciones en esta región es que toda la gente es contratada localmente. Nosotros tenemos un lema: no somos una empresa transportista. No traemos gente de otras regiones para que trabaje aquí y luego se vuelva a su casa. Nosotros contratamos gente local. Hay trabajadores de Pozo Almonte, de Huara, de Alto Hospicio, de Iquique y también de Pisagua. Hay profesionales de la zona, formados en universidades e instituciones de la región, como la Universidad de Tarapacá, la Universidad Arturo Prat, Inacap y Santo Tomás. Creemos que las faenas mineras tienen que desarrollarse con gente de la región, porque los beneficios deben quedar en la región.
HOLLYLAND Usted plantea una diferencia respecto de otras operaciones mineras que suelen trasladar trabajadores desde otras regiones. ¿ Por qué el Grupo Errázuriz decidió apostar por mano de obra local? No diría que es una apuesta. Nosotros siempre hemos trabajado con gente local. La única persona que trabaja fuera de la región soy yo. El resto trabaja y vive aquí, en Tarapacá. A veces se dice que no existe competencia profesional o técnica suficiente en las regiones para desarrollar determinadas labores. Yo creo que eso es un mito. La gente es inteligente en todas partes. Y si alguien no sabe algo, tendrá que aprender. Así de simple. Puede ser un poco más laborioso, pero tiene frutos y beneficios. Cuando una empresa trabaja con gente local, no solo está generando empleo. Está creando capacidades, está fortaleciendo el vínculo con la comunidad y está ayudando a que el desarrollo sea compartido. La minería no puede ser solo beneficiosa para la empresa. También tiene que ser beneficiosa para la comunidad donde opera. ¿Qué significa TANA dentro del desarrollo minero del grupo y cuáles son sus proyecciones? TANA es la cuarta planta de yodo del Grupo Cosayach. Ya teníamos Negreiros, Cala Cala y Soledad, y ahora se suma TANA.
Esta planta proyecta producir 2.000 toneladas de yodo metálico a través de su mina, su planta y su línea de agua de mar, que tiene más de 43 kilómetros de aducción y supera los mil metros de altura.
Esto también refleja una constante en nuestros El presidente del Grupo Errázuriz destacó la puesta en marcha de la operación TANA en el sector de Pisagua, el empleo local, la contratación de trabajadores de la región, el uso de agua de mar en los procesos productivos y los nuevos desafíos vinculados a la energía solar, la innovación y el desarrollo económico de Tarapacá.. El presidente del Grupo Errázuriz destacó la puesta en marcha de la operación TANA en el sector de Pisagua, el empleo local, la contratación de trabajadores de la región, el uso de agua de mar en los procesos productivos y los nuevos desafíos vinculados a la energía solar, la innovación y el desarrollo económico de Tarapacá. Entrevista con Diario Longino: Francisco Javier Errázuriz Ovalle: "Nuestro interés es desarrollar los proyectos con la región y la gente de Tarapacá" proyectos: desarrollar operaciones usando agua de mar y no agua continental. Esta es la segunda aducción que tenemos. Fuimos los primeros en hacer aducciones de agua de mar para producir yodo, y nos ha ido muy bien. Ha sido un éxito. Hace 15 o 20 años, cuando hicimos la primera aducción, muchos pensaban que estábamos locos, que era muy difícil. Pero lo hicimos con gente local, con profesionales y técnicos de la región. Eso demuestra que aquí hay capacidad y que cuando se cree en la región, las cosas se pueden hacer. En una zona donde el empleo siempre es una preocupación, ¿cómo se traduce concretamente este proyecto en ayuda para las personas de Tarapacá? Se traduce en trabajo. Le damos empleo a gente de la región, a personas de Huara, Pozo Almonte, Pisagua, Alto Hospicio e Iquique. Lo hacemos de manera directa y también a través de contratistas locales. No hay contratistas ni empleados de la compañía que no sean de la región. Eso genera el vínculo normal y deseable entre la minería y la región. La empresa se desarrolla, pero al mismo tiempo se desarrolla la comunidad. Ese es el sentido que deben tener los proyectos productivos. Además, estamos iniciando trabajos para que la gente de Pisagua tenga fuentes laborales cerca de su lugar de vida, trabajos seguros, constantes y vinculados al territorio.
Eso es muy importante, porque permite que las oportunidades no se concentren solo en las grandes ciudades, sino también en localidades que necesitan mayor actividad económica. ¿En qué situación se encuentra hoy TANA respecto de cuestionamientos o procesos judiciales que en algún momento se levantaron contra el proyecto? Eso forma parte del pasado. Hoy estamos en procesos normales y la compañía está funcionando bien. Lo importante es que el proyecto ya está operativo, produciendo y generando empleo en la región.
Usted mencionó también nuevos proyectos vinculados a la generación eléctrica mediante parques fotovoltaicos. ¿ Qué está proyectando el grupo en esa materia? Nuestro próximo proyecto será generar electricidad mediante parques fotovoltaicos para el autoconsumo de nuestras faenas. Estamos trabajando en un proyecto que deberíamos empezar a construir este año, con 24 megas de parques fotovoltaicos destinados a generar nuestra propia energía durante el día. Esa es una primera etapa. También estamos estudiando la factibilidad de incorporar baterías para avanzar hacia un sistema que permita abastecer una parte importante de nuestras faenas durante las 24 horas. La energía solar y las baterías han avanzado mucho, y creemos que es posible dar ese paso. Pero este no es solo un desafío nuestro. Es un desafío de toda la región.
Tarapacá tiene uno de los mejores desiertos del mundo en radiación solar y, sin embargo, ese potencial no se está aprovechando como debería. ¿Por qué cree que Tarapacá no ha desarrollado todo su potencial en energía solar? Porque existen obstáculos que no tienen mucho sentido. Por ejemplo, Bienes Nacionales está cobrando arriendos por terrenos destinados a parques fotovoltaicos desde etapas muy tempranas, incluso cuando los proyectos aún están en evaluación y pueden demorar cinco o diez años en concretarse. Eso ahuyenta la inversión. No es inteligente que el Estado, por querer cobrar unos pesos más al inicio, termine alejando proyectos que podrían generar empleo, inversión y desarrollo. El Estado debería promover la generación fotovoltaica, los sistemas con baterías y, en una segunda etapa, incluso la instalación de data centers. El mundo está avanzando con mucha fuerza en inteligencia artificial y eso requiere enormes capacidades de procesamiento y energía. Chile, y especialmente esta zona del país, tiene una ventaja extraordinaria: radiación solar, territorio y buena conexión a través de cables de fibra óptica. Entonces, deberíamos estar impulsando parques solares con baterías y data centers en esta región. Usted ha señalado que Tarapacá tiene condiciones especialmente favorables para ese tipo de desarrollo. ¿ Qué ventajas observa? Tarapacá tiene muchas ventajas. Gran parte del desierto pertenece al Estado, lo que conceptualmente debería facilitar el desarrollo de proyectos, porque no se requiere negociar con muchos privados para acceder a terrenos. Además, existe una radiación solar gigante y una buena conexión para pensar en proyectos de mayor escala. En la región se han desarrollado principalmente PMGD, que son proyectos pequeños, de nueve megas. Eso es como una cucharita de té frente al enorme potencial que tiene Tarapacá. Aquí se podrían desarrollar proyectos mucho más grandes, con almacenamiento en baterías y con capacidad de abastecimiento permanente. Nosotros estamos desarrollando proyectos fotovoltaicos de más de mil megas en la sexta región, con el propósito de generar energía solar, almacenarla en baterías y eventualmente instalar data centers alrededor de esos parques solares. Si eso se puede hacer en la sexta región, es una locura que no se esté haciendo en el mejor lugar de Chile para la radiación solar, que es acá. En esa misma línea, ¿cómo observa el avance de la inteligencia artificial en los procesos productivos y particularmente en la minería? La inteligencia artificial se está incorporando paso a paso. En nuestras faenas ya se está usando en aquellas áreas donde vemos beneficios concretos. Hay posibilidades muy interesantes para el desarrollo de la inteligencia artificial en la minería. Creo que hay que mirar esto de forma positiva. La tecnología no tiene que ser vista como una amenaza, sino como una oportunidad. Es como el carpintero: antes tenía un martillo y hoy tiene herramientas eléctricas, sierras eléctricas, herramientas hidráulicas. ¿ Dejó de ser carpintero? No. Al contrario, se volvió más productivo y puede ganar más dinero. Con la inteligencia artificial ocurre algo similar. Hay que adecuarse, aprender y estar arriba de la pelota. No hay que arrancar de las oportunidades. Hay que enfrentarlas, entenderlas y subirse a ellas para aprovecharlas. La persona que pueda manejar mejor estas herramientas será más productiva y tendrá más oportunidades. Hay quienes temen que la inteligencia artificial reemplace empleos. ¿ Usted no lo ve así? Yo lo veo como una oportunidad. Siempre el desarrollo genera cambios, pero también genera nuevas posibilidades. La inteligencia artificial puede hacer más productivas a las personas. Y cuando una persona es más productiva, también puede aspirar a mejores ingresos y a mejores condiciones. Evidentemente hay que capacitarse, hay que adaptarse y hay que aprender. Pero no lo veo de manera negativa. Creo que puede generar más desarrollo, más oportunidades y más empleo si se utiliza correctamente.
Durante su visita también contempla reuniones con la Asociación de Industriales de Iquique y autoridades regionales. ¿ Cuál es el objetivo de esos encuentros? Venimos a juntarnos con la Asociación de Industriales y también tenemos una reunión con la delegada para informarle nuestro avance. Nosotros dijimos que íbamos a hacer este proyecto, ya lo terminamos y está funcionando. Por lo tanto, queremos informar lo que dijimos que íbamos a hacer y lo que efectivamente ya hicimos.
El gobierno siempre va a tener interés en el desarrollo de la región, y nosotros queremos mostrar lo que estamos haciendo y las oportunidades que se abren a partir de estos proyectos. ¿Cómo define la relación que el Grupo Errázuriz busca construir con Tarapacá y sus comunidades? Siempre hay que tener confianza en la gente de cada una de las zonas donde uno desarrolla proyectos. Nuestro interés es desarrollar nuestros proyectos junto con la región, junto con la gente de la región, para que exista un crecimiento armonioso con las faenas mineras y con las demás inversiones que estamos impulsando. Hoy tenemos más de 1.500 personas empleadas directamente en la región en el área minera. Además, hay más de 500 personas construyendo de manera directa en nuestros desarrollos inmobiliarios, particularmente en los edificios de Playa Brava. Ya estamos terminando el tercero, empezamos a construir el cuarto y después vendrá el quinto y el sexto. En total, hoy en esta región tenemos más de 2.000 personas trabajando directamente. Y si se suman los trabajadores indirectos que entran todos los días a nuestras faenas a través de contratistas, son alrededor de 800 adicionales.
Estamos hablando de aproximadamente 3.000 personas trabajando de forma constante en nuestras operaciones en Tarapacá. ¿Qué importancia tienen los desarrollos inmobiliarios de Playa Brava dentro de la presencia del grupo en la región? Son parte de una mirada más amplia de inversión y desarrollo. No solo estamos en minería. También estamos impulsando proyectos inmobiliarios que generan empleo directo en la construcción y que aportan al crecimiento urbano de la región. Estamos terminando el tercer edificio, iniciando el cuarto y proyectando los siguientes. Eso significa trabajo, movimiento económico y una señal de confianza en Iquique y en Tarapacá. Usted ha sido crítico respecto de la burocracia y los permisos. ¿ Qué efecto tiene eso sobre la inversión? La burocracia es un problema muy grave, porque significa tiempo y dinero. Y muchas veces termina haciendo que los ricos sean más ricos, porque solo quienes tienen mucha capacidad financiera pueden soportar procesos largos, inciertos y costosos. Para una persona normal, para alguien que quiere emprender o desarrollar un proyecto, la burocracia puede ser una barrera imposible. Eso es una injusticia. El Estado debería ayudar a desarrollar los proyectos, encaminar a los privados, colaborar para que las cosas se hagan bien. No debería actuar como una contraparte opositora. Cuando el Estado se transforma en un obstáculo, se pierden oportunidades de negocio, se pierde empleo y se pierde desarrollo. Y eso lo termina pagando la gente. ¿Cree que se están perdiendo oportunidades importantes en Chile y en regiones como Tarapacá? Muchísimas. Nuestro grupo está presente en alrededor de 15 sectores económicos a lo largo del país, y uno ve dónde se pueden desarrollar negocios. Muchas veces los únicos proyectos que se terminan haciendo son aquellos muy rentables, porque tienen que soportar la carga de permisos, burocracia y demora. Un negocio normal no resiste ese nivel de tramitación. Cuando uno lo pone en una planilla y calcula el tiempo, el dinero y la incertidumbre, muchas veces simplemente no vale la pena. Entonces el inversionista se va a otra cosa o a otro país. Eso es muy negativo para Chile. Hoy se puede invertir en cualquier parte del mundo desde un celular.
Por eso es imperioso que el Estado ayude a los particulares a desarrollar proyectos y no se convierta en una barrera. ¿Cómo mira la situación económica de Tarapacá y su dependencia de grandes proyectos? Tarapacá tiene muchas oportunidades, pero también enfrenta una realidad compleja. Si una minera grande se resfría, la región puede decrecer. Eso no debería ocurrir. Significa que las oportunidades están demasiado concentradas en pocos actores grandes. Eso genera menos competencia, menos diversidad económica y frustración para personas capaces que quieren desarrollar sus propios proyectos. Por eso es tan importante abrir espacios, reducir trabas, facilitar inversión y permitir que más actores puedan participar del desarrollo regional. Usted también ha planteado una preocupación respecto del Plan Regulador de Iquique y su impacto en la construcción. ¿ Cuál es su mirada? Creo que se cometió un grave error. El Plan Regulador, al imposibilitar o restringir fuertemente la construcción, termina bajando el valor de los terrenos y de las casas de muchas personas. Si antes un propietario podía pensar en desarrollar un proyecto inmobiliario y recibir parte de ese valor, hoy eso se vuelve muy difícil o derechamente imposible. Eso afecta a los iquiqueños. Si no hay permisos nuevos, si no es rentable construir, si no hay grúas ni proyectos, también hay menos empleo. Y cuando no hay inversión, la gente lo paga. Las regulaciones deben mejorar y deben tener sentido común. No se trata de eliminar normas, sino de que las normas permitan el desarrollo y no lo paralicen. Frente a ese escenario, ¿cuál cree que debe ser el rol del Estado? El Estado debe acompañar. Tiene que ser un colaborador del desarrollo, no un contrincante. Cuando actúa como contrincante, termina frenando la inversión. Y cuando se frena la inversión, se frena el empleo, se frena el crecimiento y se frena la posibilidad de que las personas mejoren su calidad de vida. Hay que recuperar el sentido común. Si un proyecto solar todavía no está construido y debe pasar años de permisos, no tiene sentido cobrarle arriendos enormes desde el inicio. Eso desincentiva la inversión. Son decisiones que parecen pequeñas, pero que terminan afectando grandes oportunidades. ¿Qué mensaje le dejaría a los tarapaqueños? Que tengan confianza en ellos mismos. Esta es una región muy bonita, con muchas oportunidades, y siguen existiendo oportunidades. Pero el gobierno tiene que colaborar para que esas oportunidades se puedan desarrollar. Tarapacá tiene gente capaz, tiene territorio, tiene recursos, tiene ubicación estratégica y tiene un potencial enorme en minería, energía, construcción, servicios e innovación. Hay que creer en la región y hay que crear las condiciones para que ese desarrollo se transforme en empleo, inversión y bienestar. Finalmente, ¿cómo proyecta el Grupo Errázuriz su presencia futura en Tarapacá? Esperamos seguir creciendo. Ya estamos operando TANA, estamos desarrollando proyectos fotovoltaicos, seguimos avanzando en nuestras faenas mineras y también en proyectos inmobiliarios. Siempre se nos ocurrirán más cosas hacia adelante. Venimos a ver lo que ya estamos terminando, pero también venimos a pensar en nuevos desafíos para la región. Nuestro interés es seguir desarrollando proyectos junto con Tarapacá y con su gente. Finalmente, la presencia de Francisco Javier Errázuriz Ovalle en Tarapacá no solo marca la puesta en marcha de una nueva operación minera.
También vuelve a instalar una conversación de fondo sobre el tipo de desarrollo que necesita la región: uno que genere empleo local, que confíe en sus profesionales y técnicos, que utilice de manera responsable sus recursos, que mire hacia la energía solar como una oportunidad estratégica y que entienda la inversión privada como un motor relevante para dinamizar territorios que requieren más actividad económica. El caso de TANA aparece, en ese sentido, como una señal concreta.
Una faena que ya está produciendo, que proyecta más de 550 empleos en el sector de Pisagua y que se integra a una presencia mayor del grupo en Tarapacá, donde la minería, la construcción y los servicios asociados suman miles de puestos de trabajo directos e indirectos. La mirada de Errázuriz combina optimismo empresarial con una advertencia clara: Tarapacá tiene ventajas excepcionales, pero necesita remover obstáculos, acelerar permisos y recuperar el sentido común en la relación entre Estado, inversión y comunidad. Su énfasis está puesto en que la región no debe resignarse a mirar pasar las oportunidades, sino asumirlas con confianza en su gente y en sus capacidades.
En tiempos en que el norte grande busca diversificar su economía, fortalecer el empleo y proyectarse hacia nuevas industrias, donde el Grupo Errázuriz por Tarapacá abre una discusión necesaria: cómo transformar los recursos, la energía, el territorio y el talento local en desarrollo real para las comunidades. Y, sobre todo, cómo lograr que el crecimiento no sea una promesa lejana, sino una experiencia concreta para quienes viven y trabajan en la región..