Editorial: La vergüenza de seguir teniendo analfabetos
Editorial: La vergüenza de seguir teniendo analfabetos El analfabetismo es considerado un estigma social profundo y una forma de exclusión, porque genera vergüenza, timidez y aislamiento en quienes lo padecen, limitando su participación laboral y social, y a menudo conlleva la etiqueta injusta de "ignorancia" en todos los ámbitos, desestimando sus saberes y experiencias. Esta semana nuestro diario publicó una crónica referida a este tema tan vital y que, en verdad, debiera merecer una mayor y más decidida acción de las autoridades en general, partiendo por el gobierno central.
La Región del Maule registra una de las tasas de analfabetismo más altas de Chile, situándose como un "foco rojo", según datos del Censo 2024, con un 3,7 por ciento de su población mayor de 7 años (más de 41 mil personas) que no sabe leer ni escribir, compartiendo el primer lugar de esta preocupante cifra, con la Región de Ñuble y que es más del doble que la Región Metropolitana. El analfabetismo en esta zona se concentra principalmente en sectores con mayor pobreza y áreas rurales o aisladas, donde el acceso a recursos educativos es más limitado. Además, el fenómeno está ligado al rezago lector y dificultades para entender lo que se lee, evidenciado también en bajos resultados del Simce 2025 en esta área. Esta realidad se explica por brechas históricas en cobertura educativa; deserción escolar temprana; falta de programas de alfabetización sostenidos y la actual exclusión digital, que margina a quienes no manejan tecnologías. Históricamente, las áreas rurales y las generaciones de adultos mayores, tuvieron menor acceso a educación formal y, regiones como el Maule, presentan tasas más altas, evidenciando una distribución desigual de la educación. Más de 5 millones de personas no han terminado la Educación Secundaria, y una parte significativa, no completó la Básica.
Esto genera analfabetismo funcional (saben leer lo básico, pero no entienden textos complejos). La modernización y la pandemia aceleraron los trámites en línea, lo que castiga a los adultos mayores o personas con bajo nivel de alfabetización funcional que no pueden acceder a ayudas sociales. Muchos adultos analfabetos ocultan su condición, lo que dificulta la llegada de programas de ayuda. Aunque existen programas de la modalidad EPJA (Educación de Personas Jóvenes y Adultas), la cobertura no alcanza a la magnitud del desafío. Esta situación convierte al analfabetismo no solo en un problema educativo, sino en un factor de exclusión social, económica y digital..