La radiografía personal de MAY CHOMALI
La radiografía personal de MAY CHOMALI La radiografía personal de MAY CHOMALI Instalada hoy en uno de los cargos más complejos de un gobierno, la nueva ministra de Salud cuenta que se demoró en aceptar el ofrecimiento del Presidente Kast, y que su hermano, el cardenal Fernando Chomali, le dijo que "había que estar, que había que servir al país". Doctora, especialista en salud pública, en esta entrevista cuenta su historia personal, su filosofía de vida y por qué, tras uno de los dolores más grandes de su vida, el tema de la alerta oncológica la toca de una manera especial.
SER GIO ALF ONSO L ÓPEZ --¿ Por qué decidió trabajar con el Presidente Kast como ministra de Salud? May Chomali Garib, 67 años, médico cirujano, especialista en Salud Pública de la Universidad de Chile, magíster en Epidemiología y diplomada en Administración de Servicios de Salud, con cargos en el mundo de la salud pública y privada --fue directora médica de Clínica Las Condes--, quien en 2023 participó de la Comisión de Verdad y Memoria del Colegio Médico, y desde hace dos semanas es la nueva ministra de Salud, dice: --Decidí trabajar con este gobierno como ministra de Salud porque el programa es indiscutible desde el punto de vista de lo que hay que hacer. Hay que reducir las listas de espera, hay que mejorar la atención primaria, todo el tema de la red oncológica. No hay nada que uno diga "¿ sabes qué?". No puedo estar de acuerdo con esto. Segundo, porque él como persona, y de lo que yo he visto en su actuar, lo que me transmite, es que él quiere el bien para este país y para los chilenos.
Pero no fue una decisión fácil: su plan vital cuando recibió la propuesta era totalmente opuesto a un desafío como el que le ofrecían. --Con mi marido habíamos decidido irnos a vivir al sur, a Llanquihue. Nos construimos una casa y ya estábamos listos para irnos. Habíamos vendido el departamento en el que vivíamos. Sus cosas ya estaban dentro de cajas de embalaje. No pensaba dejar de trabajar, cuenta. La habían invitado a ser parte del equipo de la implementación del nuevo hospital de Puerto Varas, incluso ya había participado en algunas reuniones. Así es que tuvo que conversar con su marido, Fernando Atal. Él de inmediato le dijo que tenía que aceptar, pero ella se demoró en hacerlo. --¿ Por qué se demoró en responder?, ¿tenía muchas dudas? --Es que fueron dos etapas. En la primera me contactó una persona para preguntarme si estaría disponible.
Le dije "no puede ser, ¿estás segura? ¿ May Chomali? Yo nunca he militado en un partido político, no tengo idea de política". "Sí, sí", me decía, "tenemos que conversar". Le dije que estaba fuera del país y que a la vuelta habláramos, pero me dijo que tenía que ser rápido. Le respondí, "no me pidas que sea rápido.
Yo no puedo, o sea, entiéndeme que esto es un balde de agua, no sé si es frío o es caliente". Se ríe a carcajadas --Nunca me lo imaginé, nunca estuvo dentro de mi espectro. --¿ Por qué tanto? --Porque, desde que tengo uso de razón, vi al ministro de Salud como un cargo netamente político. Salvo por Ximena Aguilera... pero por último ella militó en alguna época en un partido político y se relacionaba mucho con el PS. Entonces, para mí fue totalmente inesperado. No dormí esas tres noches. --¿ Y qué pensaba? --La guata me decía una cosa, la cabeza me decía otra. Después la guata me decía una cosa, la cabeza otra.
Algunos con los que consultó "me dijeron si estaba loca, otros me dijeron que por supuesto, así, toda la variedad". --¿ Qué le dijo su hermano, el cardenal Fernando Chomali? --Mi hermano me dijo que sí altiro. "Hay que estar, hay que servir al país", fueron sus palabras.
Después tuve un par de conversaciones de gente muy cercana, a quienes yo aprecio mucho, en el ámbito técnico, y al final le dije a esta persona: "Ya, dile al Presidente que conversemos". Tuvieron una conversación telefónica. --Para mí eran difíciles algunas cosas que yo había POR ESTELA CABEZAS Sigue.... La radiografía personal de MAY CHOMALI escuchado de su programa de salud, o de comentarios que había hecho, o de políticas con las cuales yo podría no estar de acuerdo.
Entonces, cuando hablamos, le dije: "Mire, yo feliz de conversar con usted, pero tengo algunas aprensiones sobre su programa". Me preguntó, "¿cuáles serían esas líneas rojas?". Se las dije y su comentario fue: "Creo que no van a ser problema". Él quería saber si había cosas con las cuales yo no iba a transar que él tampoco iba a transar. Así es que nos reunimos. --¿ Y cuáles eran sus líneas rojas? --Prefiero no meterme en esos temas. Se juntaron en la casa de uno de sus hermanos. Estuvieron tres horas conversando. Dice que le llamaron la atención "su sencillez, su amabilidad, su disposición, su transparencia". Cuenta que le contó cosas de su familia, "fue muy abierto.
Me preguntó mucho sobre mí, qué opinaba sobre ciertos temas, conversamos mucho". Ya casi al final, ella le pregunto "sobre algunas personas, en el sentido de qué compromisos tenía él". --¿ Compromisos políticos? --Políticos, económicos, etcétera. Y fue muy abierto: "Tienes absoluta libertad de acción. Yo no tengo ningún compromiso político. Por lo tanto, si te parece que está bien algo, bien, y si no, también.
Tú eliges tu subsecretario, tu jefe de gabinete; obviamente, tienen que pasar por un sistema de compliance, porque corresponde". Y me dijo otra cosa que me pareció muy impresionante, no sé cómo calificarlo, pero me llamó mucho la atención: "El Presidente está para hacer lo que usted necesite, para que pueda armar lo que estime conveniente. O sea, yo estoy al servicio de los ministros". Habitualmente, el discurso es distinto. La doctora también dice que le advirtió cosas importantes de su historia: --Le conté que participé en esta Comisión de Verdad y Memoria del Colegio Médico, cosas que son complicadas. Agradezco que me hayan invitado, porque aprendí mucho sobre esa parte de la historia de Chile.
Yo tuve una adolescencia muy protegida, lo más cerca que estuvimos como familia es que detuvieron a un primo, pero lo soltaron a las pocas horas, también supe de muchos compañeros del colegio que se fueron, pero hablar con personas que habían sido víctimas fue algo muy nuevo para mí. O conocer gente con la cual yo trabajé y nunca supe que habían sido torturados, detenidos, exonerados. Fue de un aprendizaje importante estar en esa comisión. Y se lo dije. Y él me respondió: "Me parece súper bien". Después aparecieron cosas de mí sobre ese tema en los medios, que cómo era posible. Y él siempre apoyándome: "No se preocupe, tranquila, no va a pasar nada". Pero tampoco tomó la decisión ahí. Le preocupaba el tema político, asegura. --Me contacté con algunas personas cercanas que conozco, que son más de ese mundo, ex-Concertación, ex-Matthei, de todos lados, para que opinaran sobre esta posibilidad.
Terminé llamándolos un equipo de apoyo y dijeron que me iban a ayudar. --¿ Y le dijeron que no era tan difícil entrar a un ministerio sin tener el apoyo de un partido político detrás? --No, me dijeron que yo reunía ciertas características, por lo que se me podía hacer más fácil liderar una cartera así.
Y me convencieron de que estaba preparada y que me iban a ayudar con los apoyos políticos. --¿ Usted votó por el Sí o por el No en el plebiscito de 1988? --Por el No. --¿ Y habla de dictadura o de régimen militar? --Dictadura.
Siempre he hablado de dictadura. --¿ No le pareció raro entrar a este gobierno no siendo una persona de derecha? --Mis hijos me dijeron, "mamá, es importante que el Presidente sepa cuál es tu posición política". Yo no soy una mujer de derecha, tampoco lo es el sector salud. El 8 de enero de 2024, Manuel Álvarez, oncólogo de Clínica Las Condes, fue formalizado por abuso sexual a una paciente de ese mismo establecimiento. May Chomali era la directora médica y le tocó escuchar el relato de la víctima. Tras eso, consideró que no había ni una posibilidad de que no fuera cierto. Inmediatamente decidió suspender al doctor. Lo hizo con el apoyo de la plana mayor, pero con el desacuerdo de muchos e influyentes médicos. --Decían que yo estaba loca, que cómo era posible que le hiciera esto a Manuel. Armaron reuniones de desagravio. Mucha gente me mandó cartas, gente importante de la plaza. Pero para mí no había ni una posibilidad de que no fuera cierto, así es que seguí. Tuvo que testificar, ver cómo llegaban testigos falsos que decían que ella les había pagado para que acusaran a Álvarez.
Hoy, Manuel Álvarez cumple una condena de siete años. --¿ Esa ha sido la situación más difícil que ha tenido que enfrentar? --Sí, fue muy difícil, pero estaba segura, así es que había que enfrentarlo nomás. May Chomali Garib es la tercera de cinco hermanos y recuerda su casa como un lugar de mucha alegría, mucha conversación alrededor de la mesa, paseos con su padre a Pomaire con amigos.
Dice que su madre se dedicó a cuidarlos para que su papá pudiera trabajar tranquilo, porque "así era en esa época". --Yo siempre digo que mi papá construyó la casa y mi mamá construyó el hogar. Ella puso ese toque de "¿ conversemos con un cafecito? Vengan a almorzar, cociné algo rico". O llegaba con algo rico a la casa.
Ella siempre tratando de juntarnos alrededor de la mesa. --El cardenal Chomali contaba en una entrevista que su mamá siempre estuvo muy preocupada por él, porque él era triste. ¿De qué estaba preocupada con usted su mamá? --Mi mamá siempre se preocupó mucho de que yo estudiara. Y lo hizo.
Entró a estudiar Medicina, pero decidió casarse cuando estaba en tercer año. --Me casé con una persona un poco mayor que yo (15 años) y él no me iba a esperar hasta que yo me recibiera.
Cuenta que Fernando Atal era un solterón muy "codiciado en la colonia". --Cuando le dije a mi mamá que me iba a casar, fue a hablar con él y le dijo: "Quiero que tú sepas con quién te estás casando, porque yo devoluciones no quiero. La May tiene un carácter súper fuerte, súper decidida, y no sé qué". Llevan 47 años casados. Su marido es de origen sirio. --¿ Se encontró con un mundo más machista que el de su casa? --No, fíjate, porque le dije "yo voy a seguir estudiando". Ningún problema. Estudié Medicina casada. Cuando me recibí, tenía dos niños y un embarazo de ocho meses. Dice que su marido fue un gran apoyo. Recuerda que después de que nació su primera hija, Catalina, tenía que retomar la universidad y "me dio terror dejarla, me dio pánico. Además, pensaba que no me la iba a poder y entre mi marido y mi hermano Fernando me convencieron de que tenía que volver a estudiar. Y así lo hice". May Chomali tuvo seis hijos. Hoy son cinco: su hija mayor falleció a los ocho años por un tumor en el cerebro. --De mamá nunca fui muy aprensiva, pero algo me decía cuando las cosas no estaban bien. Cuando mi hija comenzó con los primeros síntomas, dije, "esta cuestión, no está bien". Era una cosa de su conducta, de su actitud, algo había cambiado. La llevé al pediatra y nos mandó al psiquiatra. Él nos dijo, "antes que nada, un escáner". Y ahí apareció. Fue más que una bomba atómica, recuerda. --Fuimos al Calvo Mackenna, yo conocía mucho a la persona que le estaba haciendo el examen y me invitó a ver el procedimiento. Empecé a ver junto con él y casi me desmayé por las imágenes que empezaron a aparecer. El radiólogo me miraba como diciendo "sal de aquí", pero yo ya estaba ahí. Se lo detectaron en abril de 1988.
Tras el diagnóstico la operaron y se fueron a Estados Unidos a ver si es que había alguna tecnología más nueva. --Allá primero me dijeron que era tumor benigno, después que no, después que sí de nuevo, y después se comportó como maligno. O sea, nunca nadie supo mucho de qué pasó.
La llevamos a Estados Unidos, le hicieron tod o s l o s e s t u d i o s s ú p e r r á p i d o, partieron con la quimioterapia y entró en coma. Y me dijeron "llévesela". Y yo decía, ¿cómo me la voy a llevar? Al final, no sé qué le hicieron, pero salió del coma y pudimos volver. Acá comenzó de nuevo con quimioterapia, radioterapia y se recuperó un poco. --Hicimos todas las cosas habidas y por haber: los monjes brasileños, la agüita de no sé qué, la no sé cuánto. Pero al final, ya en el último escáner, estaba completamente comprometida, no hubo ni una posibilidad y se apagó.
Falleció a fines de julio, cuatro meses después de haber sido diagnosticada. --Fue una época terrible, ahí mi mamá, mis hermanos, súper apañadores, mis amigos, todos muy pendientes de mis hijos, para que yo pudiera estar tranquila con toda esta vorágine que fue súper compleja. Cuenta que una amiga la invitó a trabajar con ella a un Cesfam en Peñalolén, y que ahí veía a los niños, porque hacía pediatría. No fue fácil. --Veía a dos y me iba a la oficina de mi amiga, lloraba un rato y volvía.
Pero me sirvió mucho, creo que pensaba: "Si ya no pude ayudar a mi hija, puedo ayudar a otros niños". Dice que, evidentemente, una experiencia así cambia la vida. --Te cambia la manera de pensar, la forma de enfrentar los problemas, te cambia la forma en que te relacionas con el resto. Pasé muchos años muy tristes, de una tristeza profunda, y dos años después se murió mi mamá. Fueron así, ¡pam, pam! Luego nació su cuarto hijo, fue un empuje, piensa, y luego, cinco años después, su hija menor, Gabriela. Para sus niños tampoco fue fácil, algunos tuvieron más tristeza, más rabia.
La menor, quien no la conoció, también lo vivió. --Cuando ella iba a cumplir ocho años, me dijo: "Mamá, ¿yo también me voy a morir a los ocho años porque soy mujer?". --¿ Nunca tuvo temor de que esto se volviera a repetir? ¿ No quedó con esa aprensión de que algo les vaya a pasar, con el miedo a la vida? --No.
Y siempre pensando mucho en lo que me decía mi hermano: "Uno se pregunta, ¿por qué a mí? Bueno, ¿por qué a ti no? ¿ Qué tienes tú de especial que no te puede pasar una cosa así?". Viendo a tantos otros papás, tantos otros niños, uno dice "¿ por qué a mí no?". En esa época conocí a muchos niños que estaban en los centros oncológicos en el Calvo Mackenna, en la Clínica Las Condes, en el hospital en Filadelfia, donde ella se fue a tratar... Se queda en silencio, luego dice: --Yo creo que si ella estuviera enferma ahora, no se habría muerto, porque la medicina ha avanzado mucho. --¿ Esto que vivió le hizo ver la medicina de manera distinta? --Sí, fui súper privilegiada, porque pude acceder a todo lo que había en el momento oportuno, no tuve que esperar nunca nada, entonces el otro día hablaba con mi hijo y le decía: "A mí me encantaría que todas las personas de este país pudieran tener acceso a un diagnóstico y tratamiento con la celeridad que yo tuve con tu hermana". Este debería ser el estándar, no estar meses para que efectivamente haya una esperanza. Si te demoras dos meses, nunca tienes la misma esperanza, porque es muy probable que te vas a morir. Por lo menos yo tuve meses de esperanza de que se fuera a salvar. Hay gente que no tiene eso.
Dice que tal vez esta experiencia la llevó a elegir la alerta sanitaria oncológica en todo el país, con motivo de las listas de espera de cerca de 27 mil pacientes que padecen cáncer, como uno de sus primeros proyectos. --A mí me interpela mucho esto, que la gente esté esperando para saber si tiene o no cáncer, por ejemplo. Yo lo encuentro inhumano, de verdad.
Estar con esa espada de Damocles meses, y en algunos casos, años. "¿Será o no será?" A lo mejor es un simple error de registro, pero para nosotros es gente que está esperando por un cáncer. Y yo creo que lo vamos a lograr.
Porque hoy vemos personas que dicen "mira, me han suspendido dos veces la cirugía para ponerme el catéter para iniciar mi quimioterapia". O sea, está archiprobado que mientras más tarde tú partas es incluso más costo para el sector, porque es mucho más fácil y barato tratar un cáncer en etapa uno que en 3 o 4. --Todos los ministros de Salud llegan prometiendo que van a bajar las listas de espera y eso no sucede, incluso aumentan. --Creo que hay que tratar de cambiar un poquitito ese discurso, porque aquí la lista de espera no es lo importante. Si tú tienes que en el año entran 3 millones de personas, pero salen 3 millones de personas, está bien. El problema es el stock de pacientes que esperan más de lo deseado, o de lo esperable, para una patología de esas características. Lo importante es que haya un flujo.
Para eso, la idea es trabajar como se hizo con las camas por el covid: uniendo el mundo privado y el público. --El Presidente Kast les pidió a todos los ministerios que hicieran una rebaja del 3 por ciento. Con todos estos desafíos, ¿de dónde cree que puede recortar? --Te voy a poner un ejemplo concreto que me pasó el viernes de la semana pasada. Me enteré de dos casos en dos servicios de salud totalmente distintos. Una persona trabajando en una sección X recibe una denuncia anónima. El director del centro consideró que esta denuncia anónima podía ser grave, entonces dice "suspensión de sus funciones". Instruyó un sumario administrativo y lo suspende de sus funciones. Lleva siete meses en su casa, ¡siete meses con sueldo completo! Y, obviamente, se tuvo que contratar a alguien para que lo reemplazara. También supe de otro sumario que lleva tres años. De eso hay mucho. Y ahí están las licencias médicas.
Hay un montón, pero te digo, ¡un montón!, que han sido rechazadas y el sueldo se paga completo igual y nadie devuelve ese dinero. --¿ Y si eso no alcanza para el 3%? --Tendremos que hacer algunos ahorros, pero eso va a ser en las áreas donde se les pueda quitar la carga administrativa a nuestros hospitales. O sea, las exigencias en términos de datos, de reportes, han ido creciendo y el aparato administrativo también, y creo que no es justificable. El otro día fui a una cosa X, y vi que estaban haciendo un registro en el computador y luego lo hicieron a mano de nuevo.
Eso no puede pasar, es el doble de tiempo, el que se podría ocupar para hacer otra cosa. --Eso significa apretar recursos y personal. ¿Se está preparando para la negociación que va a tener con los gremios de la salud? No es un mundo fácil. --Y transferir recursos también. Me voy a ocupar y no me voy a preocupar. Por lo menos, en las primeras aproximaciones que tuve con la Confusam, me han dicho que cuente con ellos. --Muy pocos ministros de Salud han durado los cuatro años. Es un ministerio muy complejo.
Y mire, usted dijo, Ximena Aguilera, que igual entró, que no era política, muy buena en lo técnico, y mire cómo está saliendo. ¿No pensó en eso a la hora de tomar la decisión? --Fíjate que no, no. Te insisto: con la misma libertad con la que entré, voy a salir. Además que uno no se pone en esas situaciones, porque si no, uno no haría nada, porque siempre te puede pasar. Y uno tiene que atreverse a hacer las cosas.
Mi hermano (el cardenal Fernando Chomali) siempre dice, "mira, hay tres tipos de personas: las que hacen las cosas, las que ven cómo otros hacen las cosas, y las otras que dicen `¿ qué pasó? ¿ Qué hicieron?'". Esos son los tres tipos de personas.
Nosotros como familia, como hermanos, mi papá, siempre hemos estado dentro de los que hacen las cosas, no hay otra opción. "Mis hijos me dijeron: `Mamá, es importante que el Presidente sepa cuál es tu posición política'. Yo no soy una mujer de derecha, tampoco lo es el sector salud", dice. "Decidí trabajar con este gobierno como ministra de Salud porque el programa es indiscutible desde el punto de vista de lo que hay que hacer". H ÉC T OR FL O RES. - -