Centenaria Madre Adaptada
Centenaria Madre Adaptada Hace un siglo, se estrenó uno de los monumentos definitivos del Cine, que las arrugas de la historia y las volteretas de la Historia, curiosamente, le devuelven vigencia. Por_ Vera-Meiggs gura arquetípica, origen del mundo, protectora universal, fuente afectiva, alma. Y también su contrario: lápida, destino, destino, luz lunar, caverna, nueva conciencia.
En un nuevo siglo escindido entre las rebeliones colectivas al orden tradicional, luego llamado patriarcal, y la escisión del individuo en búsqueda de una libertad que parecía inalcanzable sólo una generación atrás, resulta lógica, imprescindible, la aparición aparición de la novela «La madre» de Máximo Gorki (1868-1936) publicada en 1907.
El Imperio Ruso vivía las consecuencias de la derrota en la guerra guerra rusojaponesa de 1905, la ola de desórdenes que trajo consigo, y la conciencia del costo que esto estaba alcanzando en la vida de cada ciudadano. El panorama cultural era efervescente y rico en estímulos, experimentaciones científicas y estéticas. Especialmente Especialmente la escena moscovita estaba preparándose para una auténtica auténtica Revolución en todos los aspectos. Por un lado, Konstantin Stanislavski (1863-1938) reformulaba las técnicas teatrales como nunca lo habían sido en siglos. Su método de actuación marcaría un nuevo Realismo, y su Teatro de Arte de Moscú sería un hito que haría fluir novedades en la dramaturgia y el cine. Antón Chéjov (1860-1904) y sus textos teatrales atmosféricos atmosféricos que anuncian los modos del futuro guion cinematográfico, tendría un sobrino, Michael, que sería uno de los maestros de la generación más brillante de Hollywood. Por su lado, Lenin declaraba al Cine como la más importante de las artes para la sociedad que debía surgir de la Revolución. Y lo decía después de haber asistido a una histórica proyección de parte de la famosa superproducción hollywoodense «Intolerancia», «Intolerancia», de D. W. Griffith, a la que asistiría un grupo de jóvenes que marcarían la ruta de la cinematografia posterior.
Uno de ellos sería un temprano lector de la novela de Gorki, admirador de la ciencia y diletante de la fisiología, que en aquellos días brillaba por los experimentos de Iván Pávlov y sus reflejos condicionados. Otro de los asistentes sería un estudiante de ingeniería y lenguas orientales. En algún momento se encontraron discutiendo sobre el montaje audiovisual. El encuentro entre Serguéi Eisenstein (1898-1948) y Vsévolod Vsévolod Pudovkin (1893-1953) debió ser un momento cenital en la Historia de la cultura cinematográfica. Un solitario y tímido letón de clase alta; y un hombre inteligente, pobre y con una vida de dificultades y búsquedas vivenciales y colectivas que lo hicieron atravesar oficios, vocaciones, estudios y paisajes.
Los dos con fascinación por la pantalla grande, los dos en el mismo mismo bando de la Revolución rusa, pero los dos con la imprudencia de la creatividad en unos tiempos que inauguraban las técnicas modernas del totalitarismo, en un país enorme en el que tradicionalmente tradicionalmente la disidencia sigue teniendo un costo elevadísimo.
Madre épica La adaptación de la novela de «La madre», fue el proyecto que Pudovkin presentó para el grandioso fresco filmico que el gobierno gobierno soviético necesitaba para celebrar los 20 años de la abortada Revolución de 1905. Su amigo Eisenstein había estrenado recién «El acorazado Potemkin», que había sido su aporte al proyecto. A un siglo de sus estrenos, las películas siguen siendo muy diferentes, diferentes, muy deudoras de su época y muy cercanas también.
Se las definió con una frase feliz: “Una película de Eisenstein es como un grito, una de Pudovkin es un canto”. Una observación histórica de la que no se suele hablar en los libros libros de Historia del Cine es la de Mary Pickford (1892-1979), la más popular estrella de Hollywood de aquel entonces, que estaba de visita en la Unión Soviética y se interesó mucho en el trabajo de la gran actriz protagónica Vera Baranovskaya (1885-1935), figura importante del Teatro de Arte de Moscú, y cuyo nombre quedaría para siempre asociado a la película. Ella quería aparecer hermosa e idealizada, como la idea del personaje que debía representar, representar, mientras que Pudovkin buscaba el Realismo.
La Pickford, que de realismo sabía poco (se cuenta que cuando se vio en pantalla pantalla por primera vez se puso a llorar: era imperfecta), compadeció M rOPbHMLI Gorki junto a Antón Chéjov (izquierda) en Yalta (1900) La novela «La Madre», de Máximo Gorki, fue publicada en 1907.. Centenaria Madre Adaptada a la rusa por dejar que se le vieran las arrugas, y por exhibir más dolor que lo que podía aceptarse en aquellos tiempos. El guion de Natan Zarji, que cambia varios aspectos de la novela, fue aceptado por Gorki con reticencia y perplejidad, pero guardó discreto silencio cuando tras su estreno la cinta obtuvo un gran éxito. Los tiempos habían derretido los hielos de la Historia.
La madre proletaria que, al descubrir que su marido borracho y violento muere dejando a ella y su hijo Pável en la miseria, intenta mantenerlo lejos de toda actividad política; por salvarlo, revela a las autoridades el escondite de las armas y causa la detención de su hijo revolucionario. Al tomar conciencia de su error, finalmente finalmente lo suplantará como organizadora de una manifestación obrera que se enfrentará en forma definitiva contra la represión militar. Eisenstein admirará la famosa secuencia de montaje paralelo en que mientras la manifestación crece, los hielos del río Neretva se comienzan a resquebrajar para retomar el cauce del movimiento hacia el mar. Hoy puede que siga siendo uno de los momentos clave del cine poético, en contraste con la concepción más intelectual intelectual y abstracta del “montaje de atracciones” de Eisenstein. Entre ambos hicieron moverse las ideas de “la rebelión de las masas”y del Cine. Pero el hielo del dictador Stalin haría congelarse todo nuevamente. nuevamente. Ninguno de los dos amigos viviría lo suficiente para contarlo. Sus películas, sí. l Otras madres Otra versión cinematográfica de interés fue la que el cineasta soviético disidente Gleb Panfilov (1934-2023) realizó en 1990 con co-producción italiana y un premio especial en Cannes.
El dramaturgo alemán Bertolt Brecht (1898-1956) estrenó en Berlín su adaptación teatral, con su esposa, la gran actriz Helene Weigel, influenciado por las ideas del “distanciamiento adaptadas de las teorías de Vsévolod Meyerhold (1874-1940), ilustre víctima de Stalin y profesor de Eisenstein y Pudovkin. «El acorazado Potemkin» de Serguéi Eisenstein (1925). o 3 OEKFIMD XyOWOOTeHIÑ t4Trnnet pc?n» 1 R TflJ L_ ME)*(PFlbflOM-PCb 1 «La madre» (1926), el proyecto que Pudovkin presentó para el grandioso fresco fílmico que el gobierno soviético necesitaba para celebrar los 20 años de la abortada Revolución de 1905..