Elevando la discusión: los debates que marcaron la semana
Elevando la discusión: los debates que marcaron la semana ¿ Cuánto duran los ciclos? En Argentina dicen que diez años o algo más y en Bolivia, ahora que el MAS quedó reducido a la mínima expresión en las pasadas elecciones, algunos hablan de 20. Por acá, es difícil decirlo. Depende de qué ciclos. Giambattista Vico, el filósofo napolitano de fines del siglo XVII y principios del XVIII hablaba de tres edades: la divina, la heroica y la humana, que se repetirían en un ciclo eterno. Dicen que ahora estamos transitando de la humana -la más avanzada a la divina --la más primitiva, infantil incluso-. A la luz de las actuaciones de ciertos líderes políticos, no parece tan equivocado. Pero más allá de eso y volviendo a la pregunta inicial, pocos dudan que en estos tiempos un ciclo está concluyendo. Y si de ciclos se trata, para Max Colodro la reciente renuncia de Mario Marcel -que motivó más de una columna por estos días tiene mucho de eso.
No solo -dice-"viene a confirmar un cuadro de naufragio anticipado" del oficialismo, sino que la ironía es que "un gobierno que nació antes de su inicio está terminando antes de su final". Porque, apunta, "lo que esta administración encarna empezó a instalarse con el estallido social, y sobre todo con la imposición por la vía de los hechos del proceso constituyente". Pero desde la llegada de Gabriel Boric al poder, "la senda fue plena en renuncias y no logros". Por eso, "la partida de Marcel no podría entonces no representar algo de esa renuncia existencial". Es el principio del fin, la vieja ceremonia del adiós. Y volviendo a lo de los ciclos, a la luz de lo que plantea Cristián Valdivieso, algo de eso hay con el favoritismo de la derecha en las encuestas. Porque hasta ahora, dice, la derecha "ha gobernado dos veces desde el retorno de la democracia", pero nunca logró imponerse en la batalla cultural.
Incluso, apunta, "gobernó con un presidente que se declaraba opositor a Pinochet". Esta vez será distinto, no solo porque de ganar Kast o Matthei (y eso no lo dice Valdivieso), será la primera vez que gana alguien que votó por el Sí, sino porque lo hará "en un contexto donde sus ideas, sus valores y su relato conectan con el ánimo mayoritario". Por eso la duda no es si ganará, sino "si tendrá la capacidad de sostener ese viento cultural a su favor". Y eso está por verse. Como por verse está también la forma en que cerrará su ciclo el actual gobierno, como plantea Natalia Piergentili.
Porque, dice, "los gobiernos no se definen por el nombre del último ministro en asumir, sino por la huella que dejan al cruzar la meta". En esta etapa, los movimientos ministeriales pueden ordenar equipos, dar nuevas energías, pero no mucho más. "El horizonte está prácticamente cerrado", apunta, "y lo que queda es te cerrado", apunta, "y lo que queda es te cerrado", apunta, "y lo que queda es te cerrado", apunta, "y lo que queda es Elevando la discusión: Por Juan Paulo Iglesias los debates que marcaron la semana los debates que marcaron la semana los debates que marcaron la semana asegurar la buena ejecución de lo comprometido". "Un gobierno", dice Piergentili, "solo cierra con legitimidad si deja políticas y obras que sobreviven al cambio de mando". Una vara con la que habrá que medir la eficacia del actual. Las apuestas en juego Graham Greene decía que las historias no tienen principio ni final, es uno el que en forma arbitraria elige dónde comienzan y cuándo terminan. Por cierta que sea esa afirmación, hay cosas que ayudan a ordenar el tiempo. Y en democracia no hay nada más claro que los periodos presidenciales. Por acá, el actual está entrando en su recta final.
Y si bien, como apunta Ascanio Cavallo, no se puede decir que "el país se cae a pedazos" O se encuentra "al borde del abismo", sí "está estancado" y "los ingresos de sus gentes no prosperan". Pero su mayor problema no es ese -por grave que sea--, apunta, sino "que se despeluca demasiado rápido", y el "pato cojo lo ha golpeado con singular ferocidad". Y cuando sucede eso solo queda apostar al futuro. Quizá por eso, a la luz de lo que dice Cavallo, Boric redobló sus esfuerzos por una unidad de la izquierda, convertida casi en una religión.
Un afán no solo equivocado, según él, sino que, como descubrió demasiado tarde el Socialismo Democrático, pasa por la el Socialismo Democrático, pasa por la el Socialismo Democrático, pasa por la el Socialismo Democrático, pasa por la el Socialismo Democrático, pasa por la hegemonía de otros --léase el Frente Amplio--. Y si bien dice "ese podría ser el legado del presidente", "será a costa de otros partidos de izquierda". Y para Pablo Ortúzar algo de eso hay en la designación de Grau en Hacienda. Porque "el sueño de Boric", dice, "es liberarse de la muleta técnica del Socialismo Democrático". "Imagina", dice, "un segundo gobierno propio, no intervenido". Y para lograr eso Grau es clave. Como decía Bismarck, la política es un juego de apuestas, habrá que ver como resultan las de Boric. Por ahora, solo queda perfilar a los apostadores, al homo politicus chilensis, como hace Cristóbal Osorio emulando ese libro póstumo de Joaquín Edwards Bello, el Homo chilensis.
Y este, apunta, "parte de una involución reciente que define el reconocimiento de errores como una virtud". Una característica, dice, que "tiene ADN presidencial", pero que "ha sido transmitida a las siguientes generaciones políticas, incluida Jeannette Jara". Pero si eso pasa en la izquierda, en la otra vereda, dice, "no se pavonean los propios defectos (.. ) pero sí se los solapa", como sucede con José Antonio Kast.
Al final, como escribe Matamala, "París bien vale una misa". Pero volviendo al principio, a eso de que el país no se cae a pedazos, como apuntaba Cavallo, cuando se cumplen 100 años de la Constitución de 1925 vale recordar esa época donde sí las cosas fueron de mal a peor, cuando entre 1924 y 1932, como recuerda Joaquín Trujillo, "hubo algo parecido a 17 gobiernos, algunos de semanas, días y horas, liderados por militares, periodistas o por la rados por militares, periodistas o por la rados por militares, periodistas o por la NEWSLETTER DE OPINIÓN Suscríbase al newsletter de Opinión, Elevando la discusión, los debates que marcaron la semana, para conocer los temas que fijaron agenda y las columnas de la semana. latercera. com Corte Suprema". Fueron años, dice, "más que locos, delirantes", pero pese a ello, "dejaron hechos donde pudo notarse la elegancia del buen hombre". Desde la del general Pedro Pablo Dartnell a la del propio Arturo Alessandri al rechazar que se diera su nombre a la Alameda.
Lecciones que vale la pena recordar en estos tiempos a veces igualmente delirantes. pos a veces igualmente delirantes. pos a veces igualmente delirantes. pos a veces igualmente delirantes. pos a veces igualmente delirantes. pos a veces igualmente delirantes. pos a veces igualmente delirantes. pos a veces igualmente delirantes. pos a veces igualmente delirantes. pos a veces igualmente delirantes. pos a veces igualmente delirantes. En busca del diálogo perdido "Los guerreros más poderosos son la paciencia y el tiempo", escribía hace más de 160 años León Tolstoi en Guerra y paz. Y, más allá delo acertado de esas palabras, el hecho es que por estos días ambos parecen ausentes. Nada de paciencia y menos de tiempo. Es una época acelerada, como escribía Byung Chul Han en La sociedad del cansancio.
Pero también polarizada, donde, según Guido Girardi, el espacio para la conversación "se está extiguiendo". "El diálogo", apunta, "ha sido reemplazado por (... ) un carnaval de estridencias que lo contamina todo". Prima el "me gusta". Es "una estrategia deliberada que amenaza los cimientos de la sociedad" y que exige "apagar el ruido y volver a escucharnos". Y si de escucharnos se trata, algunas señales al menos parecen positivas. Es verdad, no vienen desde dentro sino de fuera, pero algo es algo.
A 47 años del último quiebre de las relaciones diplomáticas entre Bolivia y Chile, por ejemplo, el reciente ganador de la primera vuelta de las elecciones de ese país abrió la puerta a la posibilidad de reanudarlas.
Y en momentos en que "el delito transnacional es una amenaza colectiva en nuestro continente", como apunta Gabriel Gaspar, su combate puede ser la ocasión para una cooperación de beneficio mutuo. ¿Es eso "suficiente para reanudar relaciones diplomáticas"?, se pregunta Gaspar. "Tal vez, pero más que suficiente para abrir una hoja de ruta que conduzca a ello". Y mientras el futuro de eso se despeja y Bolivia, como apunta Sergio Molina, se apresta a definir no solo "cómo arrancará su nuevo ciclo" sino también a vivir "meses intentos y convulsos" -donde probablemente no habrá paciencia ni tiempo, volviendo a Tolstoi-, por acá las cosas no son tan distintas. "Para muchos compatriotas", dice Óscar Contardo, "nuestro país en la actualidad es algo parecido al peor de los mundos". Y si bien, apunta, las razones para que así lo crean pueden ser muchas (... ) y difíciles de sostener con los hechos, a la política no le corresponde el rol de regañar a la población por sus temores sino ofrecerle una solución. Y es en eso dice, donde falló el actual gobierno, abriéndole camino a su adversario más radical. En eso estamos. Al final, uno nunca sabe para quién trabaja..