Autor: Giovanna Moreira Almonacid, ex delegada presidencial regional
Columnas de Opinión: La inseguridad cambia la vida cotidiana
Columnas de Opinión: La inseguridad cambia la vida cotidiana n Puerto Montt, en el sector de Pelluco, una vecina cambió su ruta diaria. No porque el camino sea peor, sino porque ya no se siente segura caminando sola. En Angelmó, un coE merciante adelantó el cierre de su local. Fue el ambiente, el deterioro acumulado, el consumo de alcohol en la calle y la sensación de que el espacio ya no le pertenece. Son historias cotidianas. Y también datos. La última Encuesta de Opinión Pública Gente del Sur-USS confirmó que un 65% de los habitantes de la Región de Los Lagos identifica la seguridad pública como el principal problema regional. Pero las cifras más reveladoras son otras.
Un 82% evita salir de noche, un 66,8% cambió hábitos o rutinas y, según una reciente encuesta impulsada por la junta de vecinos de Pelluco, un 87,3% de los residentes se siente inseguro al caminar de noche. Lo más preocupante es lo que el miedo está haciendo con las ciudades de nuestra región. Cuando las personas dejan de circular y abandonan el espacio público, los barrios se vacían. Y los barrios vacíos generan más inseguridad. En Pelluco, un 51,8% de los residentes ha sido víctima de delitos o intentos de delito. En Angelmó, las preocupaciones van desde el comercio ilegal hasta el deterioro urbano. En Rahue, Osorno, vecinos denuncian insalubridad y abandono. La inseguridad no surge sólo de los delitos violentos o el crimen organizado. También se construye desde incivilidades cotidianas que erosionan la convivencia y hacen que el espacio público deje de sentirse propio. Reducir esto únicamente a policías y patrullajes sería una lectura incompleta. Lo que está en juego es la relación de las comunidades con sus barrios, su capacidad de habitar el espacio, de moverse con libertad y confiar en que las calles siguen siendo de todos. Por eso resulta urgente que los planes de seguridad tengan mirada territorial y horizonte de largo plazo. La seguridad no puede depender de reacciones ante crisis, y mucho menos de improvisaciones. Requiere coordinación entre instituciones, metas claras y presencia sostenida del Estado. Un ejemplo de esto es el programa "Calles sin Violencia", que combina prevención y recuperación de espacios públicos con presencia estatal permanente en sectores con abandono. En Puerto Montt, el municipio recibió recursos para modernizar luminarias en el centro, Cayenel, Bernardo O'Higgins y ChileBarrio, respondiendo a la solicitud de cientos de vecinos. Ahora lo urgente es movilizar las capacidades y recursos del Estado para recuperar la tranquilidad y seguridad de los barrios de nuestra región. Autor: Giovanna Moreira Almonacid, ex delegada presidencial regional. C Columna