Autor: Carolina Muñoz S.
Cartas: Viajar desde Magallanes
Cartas: Viajar desde Magallanes digalo@laprensaaustral.cl Señor Director: Quisiera compartir una experiencia personal que, lamentablemente, no parece ser excepcional, sino parte de una realidad cada vez más frecuente para quienes vivimos en Magallanes y dependemos del transporte aéreo para ejercer algo tan básico como desplazarnos dentro de nuestro propio país. Lei recientemente la carta de otro magallánico que tuvo graves problemas con una linea aérea y, por tal razón, decidí relatar también mi experiencia. En mi caso, he enfrentado cambios unilaterales de pasajes por parte de la aerolínea.
Incluso, en una ocasión, estando ya en el aeropuerto, el propio personal desconocía los vuelos y las modificaciones que la línea estaba realizando de manera imprevista, al punto de que estuve a un tris de perder no solo mi vuelo a Santiago, sino tambien su conexión internacional.
A esto se suma un sistema telefónico diseñado, al parecer, para quebrar la paciencia y el autocontrol de cualquier persona normal: largas esperas, derivaciones interminables, respuestas automatizadas que no resuelven nada y la sensación constante de que el problema nunca es de la aerolínea, sino siempre del pasajero. Reclamar se vuelve una carrera de resistencia, donde muchos terminan desistiendo simplemente por agotamiento. Además, casi nunca se obtiene una solución, sino que se inicia un nuevo trayecto hacia un mayor desembolso de dinero. Lo más grave es que estas practicas se dan en un contexto donde no existen alternativas reales. Viajar a Santiago desde Magallanes se ha vuelto nuevamente un lujo y no un derecho. Pagamos tarifas elevadas, aceptamos horarios impuestos y, aun asi, quedamos expuestos a cambios arbitrarios y a información deficiente, sin margen de reacción. La asimetría es total. Quienes vivimos en la zona más austral del pais -y del mundono viajamos por capricho. Viajar es parte de hacer patria, de mantener vinculos familiares, de trabajar, estudiar y sostener la soberanía en un territorio extremo. Sin embargo, hoy pareciera que esa condición no se traduce en mayor protección, sino en una mayor indefensión. No se trata de un caso puntual ni de una mala experiencia aislada. Se trata de un modo de operar que se ha naturalizado. Viajar desde y hacia Magallanes no debería ser una prueba de paciencia ni un privilegio reservado para unos pocos. Atentamente, Autor: Carolina Muñoz S..