EL DESCONOCIDO CHILENO QUE SE ASOCIÓ CON LA FAMILIA CISNEROS PARA INVERTIR EN VENEZUELA
EL DESCONOCIDO CHILENO QUE SE ASOCIÓ CON LA FAMILIA CISNEROS PARA INVERTIR EN VENEZUELA E hedge funds, oficinas de abogados y corredoras de propiedades.
Ahi, en el piso 23, están las oficinas de Toro Advisors y 3B1 Partners, ambas compañías fundadas n Nueva York, entre la catedral de San Patricio, el Rockefeller Center y la Trump Tower, se encuentra un alto edificio que cuenta con inquilinos como por el chileno Rodrigo Bitar Hirmas, hijo del expresidente del PPD Sergio Bitar. La primera es una firma de asesoría de M&A y la segunda es un fondo de private equity enfocado en Latinoamérica, sobre todo, Venezuela. Tanto asi que el logo de 3B1 -que muestra un pájaro volandotiene los tres colores de la bandera del país sudamericano. La firma no posee sitio web ni publica su portfolio. Y a pesar de eso, son influyentes en Caracas y. con el tiempo han profundizado sus negocios en tierra venezolana.
Sus dos fondos de inversión hacen referencia a pájaros que se pueden encontrar en Venezuela: el primer vehículo de inversión lo bautizaron Guacamaya, en honor a los coloridos loros que vuelan por el valle de Caracas, mientras que el segundo se llama Turpial, que hace referencia al ave nacional de dicho país. Historia de exilio Fue en 1974 cuando Rodrigo Bitar, el hijo del exministro de Salvador Allende, Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, se fue al exilio junto a su familia luego del golpe de Estado. En ese proceso pasaron por Venezuela.
Años después volvieron a Chile, pero a pesar de la distancia, hubo algo de los Bitar que se quedó en ese pais, que por esos tiempos era la nación más rica de la región y con uno de los estándares democráticos más altos de Latinoamérica. Rodrigo Bitar estudio ingeniería civil eléctrica en la Universidad de Chile. Al egresar se involucro en política, ejerciendo como jefe de campaña en la cruzada senatorial de su padre, que obtuvo la primera mayoria en Tarapacá. Después, durante su primer año de gestión, fue su jefe de gabinete. Posteriormente trabajó en las fundaciones Mercator (ligada al entonces senador Fernando Flores) y en Región y Desarrollo. En 1997 viajó a Boston para estudiar un MBA en Harvard y al terminar trabajo tres años en la boutique financiera Violy Byorum & Partners. En 2003 arribó al extinto banco de inversión neoyorquino Athelera, donde fue managing partner durante 12 años. Fue ahi donde profundizó sus redes en el mercado latinoamericano, especialmente en países como Ecuador, Venezuela y Colombia, entre otros. También en materia profesional se.
Mediante su compañía de private equity 3B1 Partners, fundada en 2019 y basada en Nueva York, Rodrigo Bitar, hijo del exministro de la Concertación, Sergio Bitar, invierte extensamente en Venezuela y en otros países de Latinoamérica. Su socio y amigo, Eduardo Cisneros, forma parte de la tercera generación de la familia más rica de ese país. Su foco ha sido encontrar compañías con potencial de crecimiento y a buen precio. Mediante dos fondos levantados, han invertido en la industria química, telecomunicaciones y farmacéutica. Y ahora, con un Nicolás Maduro capturado, se abre una ventana de oportunidades en la que ellos ya tienen ventaja. EL DESCONOCIDO CHILENO QUE SE ASOCIÓ CON LA FAMILIA CISNEROS PARA INVERTIR EN VENEZUELA vinculó con el mercado local: en 2006, por ejemplo. Bitar fue el intermediario entre Cencosud y la familia colombiana Toro, dueños de Almacenes Éxito. En ese tiempo la compañía de Horst Paulmann queria aterrizar por primera vez en dicho país mediante la compra del 24% del retailer. Y aunque la operación no se concreto, su nombre salió por primera vez a la luz pública en el mercado local. En 2015 se independizó con Toro Advisors, una firma de asesoría enfocada en M&A especializada en América Latina que fundó junto a los ex Athelera Paula Carriço y Eric Sevillia. Hoy, dice su página web, su especialidad está en asesorar a clanes empresariales y a multinacionales en operaciones de entre US$ 30 millones a US$ 300 millones. En total, todos los banqueros de la empresa han participado de operaciones valoradas en más de US$ 4.000 millones. Entran Los Cisneros En 2019 Bitar emprendió con otra firma. La bautizó 3B1 Partners y se enfocó en la creación de fondos de inversión para adquirir compañías con potencial de crecimiento en América Latina.
Para eso, reclutó a sus socios de Toro Advisors y añadió a un amigo cercano: Eduardo Cisneros, nieto de Diego Cisneros, patriarca del grupo económico más grande de Venezuela y el cual lideró el auge económico de este país en los '80 y'90.
LA TRAVESÍA DE LOS KIBLISKY CON ORGANIZACIÓN RESCARVEN EN VENEZUELA Aunque es conocida la presencia de compañías de origen o capitales chilenos en Venezuela como Masisa, o Seguros Caracas, del empresario Isidoro Quiroga, hay otra historia menos pública de negocios de chilenos allá.
Es el caso de Organización Rescarven, uno de los grupos de salud más importantes de ese país, que tuvo de socios a los hermanos Sergio y Mauricio Kiblisky -ambos ya fallecidosque el primero creó hace 38 años, como unidad coronaria móvil para el rescate de emergencias.
Mauricio Kiblisky con su familia, que incluye a su hijo Patrick -un empresario que es miembro del board del grupo aéreo Abra Group y fue por años presidente de Nublensehabía llegado a tierras venezolanas en 1971 cuando, estando en San Francisco, tras estudiar un postgrado en Stanford, le habían ofrecido un trabajo en Shell en Argentina, pero esto nunca se concretó porque le revocaron la visa de trabajo.
Y en vez de venirse a Chile -en la época del gobierno de Allende-, optó por Venezuela, donde consiguió trabajo en Volkswagen, radicándose por varios años en ese país con su esposa y tres hijos en esos años. Así, en tierras venezolanas se sumó a Organización Rescarven que su hermano había fundado.
Sergio Kiblisky le había puesto Rescarven como acrónimo de Rescate Cardiológico de Venezuela, y partió con las ambulancias, pero con los años fueron creciendo hasta llegar a ser un grupo de salud de los más importantes de Venezuela, que integraba tres clínicas y una "prepaga", el símil a una isapre en Chile. Nunca fueron expropiados, pero sufrieron los rigores del régimen, sobre todo con la hiperinflación, especialmente en la era de Maduro. "Un gran logro es haber llegado a sobrevivir. En un momento dado, no había algodón, ni sutura, no había cómo reponer los neumáticos para las ambulancias", dice un cercano a este grupo, quien -a condición de reservacuenta anécdotas.
Dice que la inflación llegó a estar tan desatada que hubo un período en que los bomberos de las estaciones de bencina simplemente no atendían, porque el sueldo que les pagaban no les iba a alcanzar para nada. Entonces, los automovilistas se auto atendían y llenaban gratis sus estanques, dejando apenas una propina al bombero. "Era como si la gasolina costara el equivalente a menos de un centavo de dólar el litro. Era surrealista", relata.
O, por ejemplo, en una ocasión tenían que cambiar un aire acondicionado de una de las oficinas, y era tal el nivel inflacionario que cambiarlo se llevaba toda la utilidad de tres años de la compañía. "La inflación era una locura. No había comida. Venezuela se convirtió en alguna medida en la 'ley de la selva'. No había sistema jurídico. Todo era complicado, un laberinto burocrático y corrupción, y siendo que no era un país que estaba en guerra", dice este personero que conoció de aquellos negocios.
Por ello, hoy cree que si bien el real interés de Estados Unidos, más que el petróleo, son las tierras raras, como consecuencia del bloqueo que sufrió de parte de China tras el alza de aranceles de Trump, al menos con lo ocurrido se abre un camino para proyectar una transición y salir del hoyo en el que está el país.
Hoy sólo los descendientes de la rama de Sergio Kiblisky se mantuvieron en el negocio, mientras los hermanos descendientes de Mauricio Kiblisky vendieron su participación en Rescarven hace un par de años y Patrick Kiblisky dejó el directorio a principios de 2025. Bitar comenzó a trabajar con los Cisneros hace unos 20 años. En 2006 ayudó a Osvaldo Cisneros a comprar diversas millones y una base más amplia de inverempresas. A partir de ahi, ha sido un ejecutivo clave en las operaciones de M&A del grupo. Esta familia, que actualmente está basada en Miami, ha tenido exposición en múltiples industrias: medios de comunicación, entretenimiento, inmobiliaria, deportiva, desarrollos turisticos y productos de consumo.
Lo que motivo a Bitar a emprender con 3B1 fue una tendencia que él comenzó a notar al comienzo de la década pasada, cuando la economía de Venezuela se contrajo por la caída del valor del petróleo y por las tensiones politicas con el gobierno de Hugo Chávez y posteriormente de Nicolás Maduro. Con estos elementos, los precios de las empresas locales comenzaron a decaer. En sólo ocho años (entre 2012 y 2020) la economia venezolana cayó más de 70%, lo que se tradujo también en las valorizaciones de las compañías. Con esa información sobre la mesa, ambos aprovecharon el momento: en 2019 levantaron un fondo con la idea de comprar barato, mantener los activos en el tiempo, aprovechar las ventajas competitivas y crecer. Lo llamaron Guacamaya y lo constituyeron en Delaware. Su administración, eso si, estuvo en Miami, Florida, donde los Cisneros tienen basado su holding. Lo que le interesó a Bitar y Cisneros fue invertir en firmas vinculadas a los servicios básicos, como telecomunicaciones, retail, alimentos y bebidas, y rubro farmacéutico. Su filosofia de inversión se basó en la siguiente estructura: primero, mapear los lideres de las distintas industrias. Luego, buscar las firmas con buena administración, un cashflow sano, procesos internos positivos, dominio de mercado y con marcas reconocidas. Con eso listo, entraban a negociar. En muchos casos no han comprado el 100% de las empresas, ya que valoran el conocimiento y experiencia de los accionistas anteriores. Así, por ejemplo, compraron una porción de Corimón, firma dedicada a la industria quimica y que tiene un amplio dominio del mercado venezolano. Previamente la empresa cotizó en bolsa en Estados Unidos y hoy se transa en el mercado local. Según Bloomberg, la adquisición se realizó con el fondo Guacamaya. También, según un informe de Venecápital -la asociación de venture capital venezolana-, Guacamaya adquirió una porción de Calox International, uno de los laboratorios farmacéuticos más importantes y antiguos de Venezuela. Posteriormente, la gestora de Bitar sumo a su portafolio los activos de Pfizer en el pais y, recientemente, los de Vivax Pharmaceuticals. Hasta ahora, 3B1 Partners ha levantado dos vehículos, los cuales, a marzo de 2025, reportaban activos administrados por un total de US$ 142 millones. Según el último reporte entregado al regulador en marzo de 2025, el valor bruto de los activos del 3B1 Guacamaya Fund LP asciende a US$ 77.9 millones. Este fondo cuenta con 13 beneficiarios efectivos, de los cuales el 37% corresponde a personas no residentes en Estados Unidos. Por su parte, el 3B1 Turpial Fund registra activos por US$ 64,1 sionistas, con 35 beneficiarios. Situación política La apuesta de Bitar en Venezuela ha estado estrechamente vinculada a una proyección: que la economía local mejore en el futuro gracias a un mejoramiento de su crisis política. Esa proyección cobró un nuevo sentido el sábado pasado, tras la captura de Nicolás Maduro por parte de EEUU. Con el inicio de una nueva etapa bajo la administración de Delcy Rodriguez, el mercado apuesta por una apertura económica y el restablecimiento de libertades individuales. Sin embargo, el desenlace sigue abierto. El empresario chileno esperaba que en 2024 Venezuela se abriera paso a una apertura democrática con las elecciones presidenciales de julio. Pero eso no ocurrió. El mismo Bitar reflexionó sobre esto en un podcast con su amigo Ted Seides -a quien conoció en Harvardpublicado en 2022. En aquella oportunidad dijo: "Creemos que las sanciones se suavizarán, y confiamos en que también habrá un mejor proceso politico que permitirá eventualmente levantar las sanciones después de las elecciones de 2024.
Eso es lo que ha dicho el gobierno estadounidense". Y agregó: "Existe el riesgo de que la situación no cambie, y si efectivamente no cambia, (igual) vamos a tener un crecimiento porque ya hemos comprado las empresas básicas del país. Por lo tanto, vamos a tener que esperar, pero tenemos los activos que son valiosos a largo plazo. El riesgo aqui está en la duración: cuánto tiempo tenemos que aguantar hasta recuperar el capital". En una nueva intervención en el podcast de Seides a finales de abril 2025, Bitar profundizó en esta estrategia.
Defendió la vigencia de Venezuela como un caso de "recompensa de riesgo asimétrico". Reveló que su portafolio ha crecido a un ritmo del 40% anual en los últimos cuatro años, impulsado por activos adquiridos a precios atractivos. Un ejemplo está en el sector farmacéutico: en menos de tres años, 3B1 transformó a una compañía que ocupaba el sexto lugar en el ranking nacional en el segundo mayor fabricante del pais. Para Bitar, la estabilidad económica de sus operaciones no ha dependido de cambios en el régimen, sino de la "dolarización informal" consolidada desde 2019, la cual permitió reactivar el crédito y el comercio interno. No obstante, en el podcast, el chileno si reconoció un factor que no estuvo en sus planes: el entonces giro restrictivo de EEUU hacia el crudo venezolano. Según Bitar, esta política era "extraña", ya que en la práctica empujó el petróleo hacia China, contradiciendo los objetivos estratégicos de Washington. Ahora, con Maduro fuera de Miraflores y con un Estados Unidos interesado en el crudo venezolano, la perspectiva cambió en 180 grados.
Y quizás ahora, los activos administrados por Bitar en Venezuela sean, finalmente, la joya de la corona que muchos inversionistas están viendo con interés. + LO QUE MOTIVÓ A BITAR A EMPRENDER CON 3B1 FUE UNA TENDENCIA QUE ÉL COMENZÓ A NOTAR AL COMIENZO DE LA DÉCADA PASADA, CUANDO LA ECONOMÍA DE VENEZUELA SE CONTRAJO POR LA CAÍDA DEL VALOR DEL PETRÓLEO Y POR LAS TENSIONES POLÍTICAS CON EL GOBIERNO DE HUGO CHÁVEZ Y POSTERIORMENTE DE NICOLÁS MADURO.. LO QUE MOTIVÓ A BITAR A EMPRENDER CON 3B1 FUE UNA TENDENCIA QUE ÉL COMENZÓ A NOTAR AL COMIENZO DE LA DÉCADA PASADA, CUANDO LA ECONOMÍA DE VENEZUELA SE CONTRAJO POR LA CAÍDA DEL VALOR DEL PETRÓLEO Y POR LAS TENSIONES POLÍTICAS CON EL GOBIERNO DE HUGO CHÁVEZ Y POSTERIORMENTE DE NICOLÁS MADURO.