Autor: Francisco Catalán Mora Profesor de Inglés
Columnas de Opinión: ¿Quién llega antes a las niñas y niños?
Columnas de Opinión: ¿ Quién llega antes a las niñas y niños? sta semana me tocó ver dos caras de la misma ciudad, en dos sectores distintos, pero atravesados por historias de vida demasiado E parecidas. La primera fue una conversación que me siguió durante toda la semana con dos jóvenes en la Pablo Neruda sobre drogas y adicciones. Hablaban con una naturalidad que asusta: dónde conseguirlas, cuánto cuestan, quién consume. No desde el morbo, sino desde la rutina. Como si fuera parte normal de la semana el ver al compañero de curso llegar acelerado, con la mandíbula tensa y la mirada perdida. La segunda escena ocurrió en Norte Grande II, durante una consulta ciudadana organizada por el Programa Transformando Barrios, de la colaboración entre la Municipalidad de Valdivia y el Ministerio de Desarrollo Social y Familia. Ahí, niñas, niños y adolescentes eligieron cómo quieren la nueva plazoleta de su barrio. Propusieron juegos, árboles, colores y espacios para encontrarse. Por un momento, alguien les preguntó cómo sueñan el lugar donde viven. Y aunque son situaciones distintas, ambas hablan de niños de la misma edad, criados muchas veces en contextos similares, enfrentando y siendo enfrentados de maneras distintas al mundo que los rodea. Porque mientras algunos aprenden demasiado temprano cómo acceder a la droga, cómo sacar cosas del supermercado o cómo defenderse a golpes en el liceo, otros todavía intentan imaginar un futuro distinto.
Y la pregunta duele: ¿ qué lugar les estamos dando como sociedad a esos niños, niñas y adolescentes que vienen (o venimos) de poblaciones y sectoreccatalogados como "vulnerables" o "peligrosos". os años mirando a ciertos jóvenes con miedo antes que con humanidad. Jóvenes marcados por el barrio donde nacieron. Jóvenes que crecen entre espacios públicos destruidos, salud mental inexistente y oportunidades que siempre parecen llegar más tarde que a otros. Y después nos preguntamos por qué un adolescente consume. Como si la adicción apareciera sola. Como si no creciera también en medio de la precariedad, la violencia, el cansancio y la sensación permanente de no importar demasiado. Por eso lo de Norte Grande II importa tanto. Porque cuando un niño dibuja una plaza, no solo está eligiendo un juego o una banca. También está diciendo: "quiero vivir bien aquí". Quiero un barrio donde se pueda jugar, compartir, crecer y llegar a grande. No solo sobrevivir. Quizás ahí está la diferencia entre una sociedad que abandona y una que cuida: una escucha a los jóvenes solo cuando aparecen las drogas, los delitos o las tragedias. La otra los escucha antes. Antes de que crean que no valen nada. Autor: Francisco Catalán Mora Profesor de Inglés. C Columna