José Bengoa: la inspiración, la insistencia y la porfía In memoriam
José Bengoa: la inspiración, la insistencia y la porfía In memoriam JOSÉ BENGOA: la inspiración, la insistencia y la porfía In memoriam Se maravilló con las herramientas de la antropología, la etnohistoria y la historia, la sociología y la economía, y sus estudios y miradas fueron reconocidas por el Premio Nacional de Humanidades 2025. En su prolífica trayectoria, con mirada multidisciplinaria, defendió la consideración del pueblo mapuche como sujeto histórico y nos arrojó luces sobre los procesos de dominación que cruzan nuestra sociedad. Viviana Bravo Vargas Académica Departamento de Historia, Universidad Alberto Hurtado EL 23 DE MARZO DE 2026, MURIÓ JOSÉ BENGOA. TENÍA 81 años. Solo seis meses antes, había recibido el Premio Nacional de Humanidades y Ciencias sociales de Chile. El jurado destacó su contribución a la comprensión de la historia social chilena y la defensa de los derechos de los pueblos indígenas. Bengoa, emocionado, dedicó el premio a sus amigos mapuche, «que me han enseñado mucho en la vida. Quisiera agradecer mucho a la gente campesina con los cuales hemos estado una vida juntos». Pepe, como le decían sus amigos, nos dejó una veintena de libros y varias centenas de artículos y ensayos. ensayos. Le gustaba escribir y contar historias, entre las que transmitía una verdadera fascinación por la experiencia humana. Sus claroscuros le conmovían, le indignaban, lo esperanzaban. Probablemente fue esa fascinación la que lo llevó a convertirse en uno de los principales intelectuales chilenos de nuestro tiempo, comprometido y partícipe de diversas instancias de responsabilidad académica, política y social. Lo escuché muchas veces, algunas en el comedor de su casa en El Ingenio, entre cerros, amigos y colegas.
También en espacios académicos, con sus estudiantes, en presentaciones de libros o caminando lo necesario hasta llegar donde preparaban, según él, «el mejor ajiaco de Santiago». Santiago». Siempre era el mismo, rememorando experiencias, con la sonrisa y calidez de quien transita el camino que eligió con convencimiento y pasión. Sus anécdotas convivían con la explicación de procesos globales, lo cotidiano con lo estructural, la crítica severa con el cariño que le despertaban personalidades con las que podía establecer fraternidad sin coincidir políticamente. Te invitaba a subir el cerro de Potosí, la ciudad sagrada de Caral, las comunidades mapuches de Arauco, Tzintzuntzan en México o la Zanzíbar africana. Pero también era un diÉlogo cruzado con el tiempo: la dictadura, la Unidad Popular, la conquista de América. José Bengoa: la inspiración, la insistencia y la porfía In memoriam Posibilidad de utopía, protesta y sublevación Se forjó con oficio y entusiasmo en diversos campos del conocimiento. Sus estudios iniciales transcurrieron en Licenciatura en Filosofía en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, donde se tituló con una tesis sobre los manuscritos económico-filosóficos de Marx. Pero solo fue la puerta de entrada.
A la hora de pensar en su formación, no dudaba en apuntar al Centro de Estudios Sociológicos de la Universidad de Chile (cEso) ylos seminarios que compartió con cientistas sociales, como Ray Mauro Marini, Andre Gunder Franck, Agustín Agustín Cueva, Pablo González Casanova, Marta Harnecker, Theotonio dos Santos, Aníbal Quijano, entre otros. ((Ahí conocí de verdad América Latina. Ahí me formé», contaba con orgullo.
Corrían los últimos años de la larga década de los sesenta y en Chile se intensificaban los debates en torno a las posibilidades del desarrollo del capitalismo en América Latina, su formación social, el llamado rezago rezago estructural, la superexplotación, la dependencia, la marginalidad, las reformas estructurales y el cambio social. Pepe Bengoa se maravilló con las herramientas de la antropología, la etnohistoriayla historia, la sociología yla economía. En definitiva, hizo suya la mirada interdisciplinaria interdisciplinaria que heredó de la época de oro del pensamiento social latinoamericano.
Finalmente, eran herramientas para comprendery explicar problemas, y el suyo recorrerá toda su trayectoria: develar las tramas de la injusticia y la violencia que la sostiene, el abuso del más fuerte sobre los débiles, pero también la posibilidad de utopía, protesta y sublevación en los pliegues del presente. Con el golpe militar, las ciencias sociales también pasaron a la clandestinidad. Bengoa tenía z8 años de edad cuando fue exonerado, pero se abrió otro ciclo en que participaría comprometidamente. Durante su exilio exilio estuvo en Argentina, Perú, México, Perú y Ecuador, ola inacabada transición a la democracia. Lo de él era el terreno, el campo, la calle, la plataforma firme sobre la cual problematizar. Si querías entender algo, insistía, había que vivir, recorrer, mirar, conversar, cocinar, barrer. barrer. Sí, nuevamente el terreno. Su risa era estruendosa y contagiosa, pero también su molestia.
No pocas veces, rojo de indignación vociferó en voz alta su parecer, golpeó la mesa y sumó enconados detractores en el camino.. José Bengoa: la inspiración, la insistencia y la porfía In memoriam tiempo que le llenaría de nuevos aprendizajes. Regresó a Chile en 1978, en momentos en que Augusto Pinochet dictaba el Decreto Ley de la División de las Comunidades Mapuche. Bengoa respondió a la arbitrariedad con dos libros.
El primero realizado junto a Eduardo Valenzuela, gracias a una invitación del obispo de Temuco, Monseñor Monseñor Contreras Navia reconocido por su defensa de los Derechos Humanos y su cercanía al pueblo mapuche para responderle de forma contundente a la dictadura. El trabajo se tituló: Economía mapuche: Pobreza y subsistencia en la sociedad mapuche contemporánea. Poco después publicó Historia del pueblo mapuche. Siglos xix y xx, que será numerosamente reeditado.
Varias cuestiones llaman la atención de este texto, pero valga señalar su capacidad de articular una historia de larga duración que restituyó al pueblo mapuche como sujeto histórico activo, no como objeto pasivo de la expansión expansión estatal o del relato nacional chileno. Son actores que negocian, resisten, redefinen estrategiasyproducen formas propias de organización. También la combinación de numerosas fuentes orales y documentos de archivo. El contexto en que fue escrito también fue decisivo. La injusticia y el abuso de la dictadura: «Nunca fue un artículo para una revista indexada: fue escrito con tinta sangre, como dice el bolero.
Hay capítulos que aquíyo los escribí casi llorando). La pregunta sobre la dominación interna Durante aquel tiempo, al igual que a otros intelectuales y militantes de izquierda, le continuaba rondando la pregunta sobre el golpe de Estado. Para Pepe, más allá de los factores internacionales, la expropiación de industrias o de la banca privada, había que pensar la dominación interna. El punto más sensible que desató la barbarie fue la Reforma Agraria. Lo repitió en diversas ocasiones: «La oligarquía, al sentirse pinchada, picaneada, atacada, se erizó, y se erizó de tal manera que fue la causa principal del golpe de Estado»2. En la tierra y su tenencia estaba la clave. Lo había confirmado en sus largos viajes al sur, en documentos e indicios que supo leer y escuchar. Así nacieron los dos tomos de su Historia social de la agricultura chilena, publicados por Sur ediciones en 1991 y reeditado años después con ciertas modificaciones modificaciones por LOM. Desde mi punto de vista, fue este el aporte más relevante que hizo Bengoa al desarrollo de la historiografía en Chile. Un trabajo que abre líneas de investigación en la historia «desde abajo», hasta entonces concentrada en los orígenes del movimiento obrero, la huelga y la proletarización. En efecto, nos lleva a replantearnos replantearnos el peso de la hacienda en la reproducción del poder político, organización social y la estabilidad del Estado.
El peso que significa la continuidad de esa «gran casa de campo», en la que se criaban tanto las clases altas como las clases bajas de la sociedad, forjando relaciones signadas por la propiedad del suelo, el desarrollo agrícolay el dominio sobre el territorio y los hombres. Se trata de una investigación fundamental, que aportó tesis que posteriormente serán profusamente complementadas, rebatidas, profundizadas, como todo camino que abre paso. Pero no solo se trababa de ocuparse de la realidad.
Fue fundador y director del Centro de Estudios Sociales SUR en Santiago, presidió el World UniversityService (wUs) Chile, participó en el Grupo de Investigaciones Investigaciones Agrarias y fundó la Escuela de Antropología de la Academia de Humanismo Cristiano. Fue rector de esa universidad en dos ocasiones. A inicios de la transición, fue director de la Comisión Especial de Pueblos Indígenas (cEPI), organismo encargado encargado de elaborar una nueva Ley Indígena.
Tras la aprobación de la ley, fue designado director nacional de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (coNAn). Integró diversas comisiones, internacionalesynacionales, internacionalesynacionales, como la de «Verdad histórica y nuevo trato con los Pueblo Indígenas». También participó en instancias de formación popular, como la Escuela Superior Campesina Águila Sur, en Paine ola Escuela Superior Campesina de Curaco de Vélez, en Chiloé, donde fue profesor hasta sus últimos años.
Y los debates sobre la transición política Entre sus numerosos escritos nos parece que sus colaboraciones en revista Mensaje, compartidas entre 1989-2010, son un prisma privilegiado privilegiado para los debates de la transición chilena a la democracia.
Se trata de una serie de artículos, entre los que encontramos, por ejemplo: «En los orígenes del radicalismo étnico», ((Pueblos indígenas de Chile: en busca de verdady nuevo trato», «Chile y los mapuches: asignaturas pendientes» y «Siete tesis provisorias sobre el Chile del Bicentenario». En ellos, Bengoa plantea una idea central: el conflicto mapuchey, más ampliaHistoria del pueblo mapuche Siglos XIX y XX e e : A; Historia rural de Chile centra 1 Cm., ynqsdddhici. diI. José Bengoa: la inspiración, la insistencia y la porfía In memoriam mente, indígena no es coyuntural ni «delictual», sino el resultado de una historia larga de despojo, reducción territorial, negación culturaly políticas estatales fallidas. Le preocupa especialmente que el Estado lo siga abordando desde marcos policiales o asistenciales, sin reconocer su dimensión histórica y política.
En este sentido, su evaluación de la transición a la democracia es bastante crítica: esta legitimóy profundizó un modelo económico heredado (el extractivismo, la expansión expansión forestalyprecarización laboral, entre otras) que dejó intactas las estructuras profundas de desigualdad y exclusión, evidentes tanto en la conflictividad mapuche mapuche como en las tensiones sociales que recorren al país. Chile arrastra decía «asignaturas pendientes» que requieren no solo políticas públicas, sino una reparación histórica, el reconocimiento de derechos colectivos y un debate nacional profundo, que asuma la diversidad étnica, social y territorial. Pero también se requería de unas ciencias sociales que se hiciesen cargo de la complejidad del desafío entrando entrando de lleno al conflicto.
Sinceraba provocativamente en una entrevista: «No necesitamos unas ciencias sociales acomodaticias, sin espesor crítico, casi de matinal, ¿Dónde está la antropología que se mete en la distribución del ingreso, en las poblaciones, en los campamentos, en los conflictos territoriales, en las grandes contradicciones de la sociedad chilena? Yo, sinceramente, la echo de menos»4. Entre el 2019 y 2021, tiempo de revuelta popular y convención constitucional, escribió una serie de ensayos que después reunió en el texto La comunidad sublevada, ensayos y crónicas. Un tiempo que le entusiasmó y también también apesadumbró, como suele suceder con esos hitos excepcionales que complejizan la historia. Bengoa se pregunta ¿ de dónde arranca la fuerza movilizadora que concentraron a cientos de miles de en las calles? Insistía: el abuso es la causa profunda de la sublevación.
Pero ¿ es un fenómeno estrictamente neoliberal? No, está enraizado en la misma conformación del Estado en Chile. «Tiene que ver con una cultura del desprecio, del desconocimiento, dominante desde el tiempo de las haciendas, herederas de la Conquista.
En esa estructura social se formaron las bases de la sociedad chilena». Bengoa era lapidario: «La sociedad chilena del siglo xxi es mucho más parecida en sus fundamentos culturales a la del siglo xix que a la sociedad semiindustrial y de clase media dominante de la mitad del siglo xx»6.5. Espinoza, c., campos, L., & contreras. ciclo de conversaciones Antropologías del Sur: josC BENGOA. Antropologías del Sur, 6(10), 2019, p233.2. Ibid., 229.3. Historia social de la agricultura chilena. Tomo 1: El poder y la subordinación, sur Ediciones, Ediciones, santiago, igSS, pág. 7.4. Espinoza c; PiñaL; Mora, H; chamorrro A. «A propósito dejosé Bengoa, mMemoriam». mMemoriam». Revista cusiso, vol. 36, núm. 1,2026, p11.5. Lo comunidad ooblevoda, enoayosy crónicao, catalonia, santiago, 2021, p19.6. tbid. ,p. 2t. 7. ¡bid., p107.6. ¡bid. ,p. tso. Las utopías Pero ante el abuso hay otros hilos de continuidad.
La protesta protesta se apoya en las memorias, en la «experiencia fundante en que todos y todas comían de la misma olla?. Ahí se fue soñando dice Bengoa la transformación social: «En Chile hay una larga tradición utópica popular.
Desde los campesinosy sobre todo campesinas que cantaban décimas por un mundo al revés, hasta la conciencia obrera de las salitreras, las ollas comunes de las poblaciones, y tantas expresiones de solidaridad, conciencia socialy de clase, en comunidad». En su despedida, uno de sus estudiantes y después colega cercano, compartió una anécdota. Una noche, en el Instituto de Estudios rurales de Cañete, alrededor de una fogata, con guitarra y vino tinto, el grupo reunido quedó encandilado con lo que bromearon, podía ser un avistamiento de ovnis. Entonces Pepe les gritó: ¡ flévense lo que quieran, menos las utopías! Esa frase entrañaba su deseo más profundo. Como diría Ernst Bloch, era el anhelo y esperanza de lo aún-no-advenido. Esos nuevos tiempos que lo sabía bien no vienen por sí solos, tampoco en singular, pues necesitan comunidad, deseo y acción. José Bengoa los intentó convocar de muchas formas, con inspiración, insistencia y porfía. M75.